“No me sentí cubano hasta que aprendí a leer y a escribir”

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Por Gustavo de la Torre Morales.

Fidel Castro, en su alegato de defensa por las acciones llevadas a cabo con un grupo de jóvenes contra los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes y Moncada, en 1953, y cuyo testimonio se publicó con el título “La historia me absolverá”, planteó la problemática de la educación como uno de los 5 problemas fundamentales que afrontaba Cuba en aquel entonces y que era parte de la degradante pictografía socio-política del país, causada por el régimen de Fulgencio Batista, un resultado de años de neocolonialismo y gobiernos de turnos a los servicios de los intereses de EEUU.

Una vez derrocado el dictador Fulgencio Batista y se declara el 1 de enero de 1959 como el triunfo de la gesta armada rebelde, el nuevo gobierno comienza con las primeras medidas sociales, y entre ellas, el llevar a cabo dentro de la propia Revolución, una revolución cultural que despegara con una masiva campaña de alfabetización. Sigue leyendo

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Cuba: desmontando falsedades

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Contra Cuba se han suscitado campañas de subversión y agresiones pueriles, las cuales ha usado como “argumentos” todo un universo de mentiras y manipulaciones.

Epítetos como “dictadura” han sido el punto de partida para balbucear una serie de descrédito tales como: “falta de libertades”, “falta de democracia”, “dictadura monopartidista”, “no hay elecciones libres” y un etcétera que se contradice con la realidad de Cuba.

¿Hay democracia en Cuba? Sigue leyendo

La ACCJM participando en la IX Jornada de Reflexión de Defensem Cuba

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Tomado de Casal d’Amistat amb Cuba de Barcelona

El pasado 24 de febrero se realizó la IX Jornada de Reflexión de Defensem Cuba, en la cual se llevó a cabo el análisis, debate y reflexiones de la realidad cubana.

En la Jornada participaron el representante del ICAP en la embajada de Cuba en Madrid, Raimundo Pino, y la Cónsul general de Cuba en Barcelona, Mabel Arteaga, quienes dieron información actualizada del sistema democrático cubano y la agresiva política de bloqueo de EE.UU. contra Cuba por estos 58 años, el cual le ha provocado perjuicios por más de 130 mil 178,6 millones de dólares a la economía cubana.

También se demandó la liberación de Ana Belén Montes, quien fue encarcelada por ayudar a Cuba a impedir que el gobierno de EE.UU. siguiera llevando a cabo actividades de agresiones contra el pueblo de Cuba.

Se realizaron grupos de trabajo con los siguientes temas:

  1. Bloqueo económico de EEUU contra Cuba y acciones de solidaridad, cierre de la Base Naval de Guantánamo.
  2. Comunicación, redes sociales, guerra mediática y acciones del movimiento de solidaridad y liberación de Ana Belén Montes.
Fotos: Ana Posada Lee, Genoveva Rodriguez García y Gustavo de la Torre Morales.

Otra vuelta de tuerca de EE.UU contra Cuba

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Por Adel Pereira.

Asociación de Cubanos/as en Cataluña “José Martí”

Una vez más el mundo se ha manifestado contra el injusto y criminal bloqueo de EEUU a Cuba, y una vez más EEUU y su acólito Israel han votado contra su levantamiento alegando razones absurdas, que no son más que un insulto a la verdad, por boca de su canciller Nikki Haley. Nada mas hay que echar un vistazo rápido a su argumentario para reconocer el cinismo en el que se sustenta: “Los Estados Unidos creen que el pueblo de Cuba se merece un país estable, próspero y democrático. Respaldamos firmemente su derecho a determinar libremente su propio futuro. “Es el gobierno cubano y no los Estados Unidos, quien sigue privando al pueblo de sus aspiraciones. “Nuestras sanciones contra Cuba son una parte de nuestro esfuerzo por ayudar a que todos en Cuba tengan derechos humanos y libertades fundamentales, y elijan su propio destino. “Por ese motivo votamos NO y nos oponemos firmemente a esta resolución. Sigue leyendo

En Cuba la voz del pueblo cuenta e importa. Nuevo proceso electoral.

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Por Gustavo de la Torre Morales

Ya en Cuba están listas las 12 mil 515 circunscripciones que participarán en el próximo proceso electoral a comenzar en septiembre de este año.

Mientras que la propaganda anticubana, puesta en marcha por grandes medios de comunicación, junto a los voceros serviles a los dictados imperialistas, se desgasta en el mismo discursillo, proliferando que Cuba es una “dictadura”, carente de esa “democracia” pluripartidista (que no le ha servido ni a Estados Unidos ni a la “gran” Europa) y donde no se ejercen elecciones “libres”; la realidad dentro del país demuestra que el pueblo cubano vuelve a poner en marcha toda su estructura social en dirección a otro proceso electoral.

Mientras que en esos países “democráticos” capitalistas la participación del electorado, escasamente sobrepasa la mistad de su padrón electoral, Cuba sigue demostrando con hechos que el pueblo es el actor principal de su democracia, siendo el único que denomina y elige a quienes le representa en los diversos niveles de dirección gubernamental. Por ello en Cuba la participación en las elecciones, siempre ha sobrepasado el 90% del padrón electoral, como promedio del total de procesos electorales realizados hasta la fecha.

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El proceso electoral cubano, que comienza realmente en el barrio, con la participación de cada vecino/a (sin importar si es o no militante del Partido Comunista de Cuba) y donde, incluso, se tiene autorizado por Ley la autoproposición para ser candidato/a a la Asamblea Municipal (primera fase del proceso para llegar al Parlamento Nacional), es la fórmula que sociedades occidentales no conocen; porque la única que se le ha vendido como “fiablemente democrática” es la capitalista: los partidos eligen sus candidatos y manejan, junto con los medios de comunicación, las propuestas electorales: quien más dinero gasta, más publicidad tiene / el candidato que mejor imagen proyecte para el negocio de los medios, más facilidades tiene.

En Cuba los candidatos/as se dan a conocer al resto de la comunidad de la misma austera, humilde y sencilla manera; sin más distinciones que las ganadas por ellos/as mismos/as por sus méritos en su trabajo laboral, por su comportamiento dentro de la sociedad, por lo que son capaces de aportar moralmente con su ejemplo y esfuerzo a la comunidad de vecinos y al país.

En Cuba no se mira la posición económica, sino los méritos de la persona.

Mientras las sociedades occidentales viven de procesos electorales basados sólo en promesas (mayormente sin cumplir) y que favorece a grandes empresas, bancos e inversionistas (es decir, la oligarquía); en Cuba se llevan a cabo procesos electorales para elegir personas que trabajen por un proceso social común y sin distinciones, por una estrategia de país trazada en consulta directa con el pueblo.

De lo anterior se desprenden los principios que rigen el sistema electoral cubano:

  1. Un programa único consensuado por el pueblo.
  2. El pueblo nomina sus candidatos/as.
  3. El pueblo elige sus representantes.
  4. El escrutinio es público.
  5. Se elige por mayoría absoluta de votos.
  6. No hay campañas publicitarias electorales.
  7. Los delegados/as y diputados/as no tienen una remuneración especial.
  8. Los elegidos/as rinden cuenta a los electores.
  9. La revocación es expedita y puede producirse en cualquier momento del mandato.

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En los “democráticos” procesos electorales del capitalismo, los candidatos a las diferentes posiciones del Estado y el Gobierno se postulan a través de los partidos, los cuales imponen (por diversos procesos, según país) sus candidatos a razón de sus intereses partidistas y de clase. Pero los cargos a ejercerse en Cuba para las Asambleas Municipales, las Asambleas Provinciales y la Asamblea Nacional (Parlamento) dependen, únicamente, del voto directo del ciudadano, incluso de ese que también forma parte del llamado “de-a-pie”; porque en Cuba la voz del pueblo cuenta e importa.

Nota: Hacer click en el texto más abajo para ver vídeo : 

Cuba: listo el país para próximo proceso eleccionario

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE CUBANOS EN CATALUÑA JOSÉ MARTÍ SOBRE RECIENTE ANUNCIO DE POLÍTICA HACIA CUBA POR PARTE DEL PRESIDENTE DE EEUU, DONALD TRUMP.

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Ante el anuncio del pasado 16 de junio, por parte del actual presidente de los EEUU, Donald Trump, calificado por los medios como la “nueva política” del gobierno de ese país hacia Cuba, la Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí” manifiesta, primero que nada, su abierta y absoluta repulsa hacia ella, y al mismo tiempo, aunque con indignación, reconocemos que no nos sorprende un gesto como éste, que de cierta manera, por las posiciones marcadas durante su campaña electoral, ya se veía venir.

Segundo, dejar en evidencia que optar por la línea dura, de la hostilidad, del recrudecimiento del bloqueo contra el gobierno y pueblo cubanos, no tiene nada de nueva. Derogar la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, sin lugar a duda constituye un retroceso, básicamente porque ya se había reconocido como obsoleta la táctica que hoy Trump retoma, y que sólo ha reportado beneficios para una minoría mafiosa, retrógrada y ultraderechista como es el lobby de cubanos “anticastristas” radicados en Miami.

Tercero, que un acto como éste deja también en evidencia el carácter ideológico que identifica la actual presidente de los EEUU, al anteponer los intereses de esta minoría extremista de La Florida por encima del apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense al levantamiento del bloqueo y el restablecimiento de las relaciones entre ambos países.

Esto habla por sí solo, por el poco blindaje que existe en la política de ese país respecto a temas de gran trascendencia para las relaciones internacionales, por la falta de seriedad en las directivas de administraciones anteriores en ese sentido, las cuales han desaprovechado la potestad de optar por decisiones de gran envergadura, que hubieran eliminado los obstáculos en las relaciones bilaterales o hubiesen flexibilizado aún más los efectos del bloqueo, del cual es víctima un pueblo entero; pero se han escudado al esgrimir razones baladíes y de poco peso argumentativo, ya que acusar a Cuba de presuntas violaciones en materia de DDHH, cuando precisamente EEUU es uno de los países del mundo que menos autoridad moral y lecciones puede darnos en ese sentido.

Si bien es cierto que la vía abierta por la administración de Obama no escondía sus intenciones injerencistas, por lo menos ofrecía la posibilidad de una nueva línea tacticista; pero el viraje que acaba de hacer el Sr. Donald Trump sólo puede conducir una vez más a EEUU a un fracaso estrepitoso. Esta historia ya la conocemos y sabemos cómo acaba: estrellándose contra la inquebrantable unidad de nuestro pueblo. He ahí nuestra gran fortaleza.

Por lo tanto, ante tamaño error y tozudez de la administración de Donald Trump, desde el exterior nos sumamos una vez más al clamor de justica de nuestro pueblo y una vez más condenar la vieja maniobra de EEUU, recordándole aquella frase que dijera Fidel un día: “La Revolución es como una estaca. Mientras más duro le dan, más profundo se clava”. Y otra de su último discurso público: “El pueblo cubano vencerá”. ¿Y sabe por qué Mr. Trump? Porque “nacimos para vencer y no para ser vencidos”.

¡Patria o muerte! ¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos!

¡Cese el genocida y criminal bloqueo económico contra Cuba!

¡Cierre de la Base Naval anclada en Guantánamo y devolución a Cuba de esa porción de territorio ilegalmente usurpado!

¡Basta de agresiones contra Cuba!

Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí”.

Barcelona. 17 de junio de 2017.

Gracias por provocar

Gracias por provocar

¿Por qué no reafirmar mucho más la presencia de nuestra identidad en la visualidad cotidiana?               Foto: Fernando Medina Fernández / Cubahora

Tomado de La Pupila Insomne

Fuente original: CubAhora.

Por Iroel Sánchez.

En una nación que fue primero pensada, soñada, antes de institucionalizarse, sabido es que las banderas que nos representaron en los albores no fueron adquiridas en una tienda sino cosidas en el hogar por manos de mujeres cubanas. Tampoco fue por vía comercial como llegaron las escarapelas a los sombreros de los mambises que muchas veces semidesnudos combatieron en desiguales condiciones frente al colonialismo español. Al igual que las pequeñas banderas construidas alrededor de las chapillas de los soldados que regresaban a la Isla después de combatir contra el apartheid en África, fueron elaboradas motu propio.

A pesar de su escasez de vestuario, no hay noticias de un mambí vestido con uniforme español, arropado en la bandera peninsular o utilizando la rayada indumentaria con que vestían los cubanos que combatían al lado de las tropas coloniales. 

Siempre me ha llamado la atención cómo el naciente Ejército Rebelde se empeñó en poseer, desde los momentos en que aún era un pequeño núcleo nómada, sus propios uniformes, brazaletes y bandera que eran trasladados hacia la Sierra Maestra, junto a las municiones y medicamentos, pasando enormes vicisitudes, luego de ser elaborados en la más absoluta clandestinidad. Eran los mismos con que salieron a las calles de Santiago de Cuba los combatientes liderados por Frank País el 30 de noviembre de 1956. 

O cómo en momentos de gran escasez, los alfabetizadores que en número de cien mil recorrieron Cuba, contaron con un único tipo de farol, uniforme, bandera y hasta himno que ahora es revisitado de forma burlona por algún reguetonero de efímera recordación, a lo que agregaría que en los años más duros del Período Especial los niños y adolescentes cubanos, muchas veces apoyados en la solidaridad de una familia hacia otra, no dejaron de asistir a sus escuelas uniformados.

Pero igualmente, es notable la ausencia entre nosotros, incluso en momentos económicos más boyantes, de lo que mi amigo Omar Valiño suele llamar “la industria de la mierdita” y que tan importante es como reproductora en la vida cotidiana de elementos simbólicos. Omar suele asociarla al espectáculo del beisbol, que en el nuevo contexto ha perdido su carácter masivo y recreativo para estudiantes y trabajadores, al realizarse la mayor parte de los juegos en horario laboral y no nocturno por razones de ahorro energético mientras en los mismos horarios la energía en forma de agua, electricidad y gas manufacturado se paga con tarifas domésticas subsidiadas por quienes practican actividades algo menos sanas y sustancialmente menos populares, por caras y exclusivistas, en los cada vez más numerosos bares privados de la capital. Es absurdo oponerse a los bares, incluyendo los privados, pero no es fácil comprender la lógica de restringir la energía de la recreación para muchos mientras la reciben subsidiada quienes lucran con ella en beneficio de unos pocos.  

Teniendo el privilegio de una rica cultura e historia y una industria audiovisual que logró décadas atrás construir imágenes icónicas, incluyendo las dirigidas a la niñez, la presencia de nuestra identidad en la visualidad cotidiana es extremadamente pobre. Más cuando esta no se limita a los símbolos nacionales, y tiene que ver con la disponibilidad y asequibilidad de productos que en determinada época lograron proyectos como Telarte, poniendo en la calle elementos portadores de cubanía con elevado nivel estético. En ese sentido, la viabilidad económica de casos exitosos como el de las sombrillas ilustradas con obras del Museo Nacional de Belllas Artes, comercializadas por ArTex con un amplio diapasón estético, merece estudio; es el único  producto industrial portador de cubanía que ha logrado ser hegemónico entre nosotros.  

Creo que es en la memorable serie de Rudy Mora  Doble juego donde hay un momento en el que la maestra invita a sus alumnos a ver el Ballet Nacional en el Gran Teatro de La Habana. Todos llegan con sus mejores galas, pues nunca han acudido a semejante lugar, y van reuniéndose en las afueras del coliseo, hasta que llega el último -un adolescente que suele tener un comportamiento muy negativo, abusador e insensible- y vemos cómo todos se miran entre el asombro y la burla hasta que la cámara nos muestra por qué: el recién llegado viste de pies a cabeza con la bandera estadounidense. 

De entonces acá no he vuelto a ver en el audiovisual cubano un tratamiento semejante -por intencionado e inteligente- que sí ha sido más sistemático en asociar la guayabera -prenda nacional cubana- a la corrupción y el dogmatismo.

Sin embargo, el pasado Primero de Mayo, al conocer de la ejecución de una provocación política con la bandera norteamericana, previa al multitudinario desfile de los trabajadores, por un individuo que según el diario Granma  “está desvinculado laboralmente, que en el año 2002 fue sancionado a cinco años de prisión por un delito de robo con fuerza, y en este momento se encuentra pendiente de juicio por un delito de receptación agravada” pensé en cómo la realidad, en hecho que recuerda cuando la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen envolvió al niño Elián González en la enseña de las barras y las estrellas, adelanta y supera a la ficción hasta colocar las cosas en su lugar.

Esta vez, el sistema de publicaciones financiado desde el exterior para promover el regreso de Cuba al capitalismo reaccionó de un modo que supera al de la congresista cubanoamericana: uniendo su voz a la “preocupación” expresada sobre el ex convicto por el State Department y lo más recalcitrante de la mediocracia miamense, convirtiendo en víctima heroica de la “guerra ideológica” del gobierno cubano al delincuente que en pueril y romántico alarde logró explicitar con su provocación la conexión entre delincuencia común, anexionismo y contrarrevolución. 

Tal vez hubiera sido pertinente, al igual que sucedió con el brillante aporte de la congresista de ultraderecha que recientemente anunciara su retiro, llevar a un spot televisivo el performance del payaso de turno, o convertirlo en un personaje humorístico que encarne los valores que quiso representar. 

Pero aun sin esas acciones es de agradecer la contribución del abanderado imperial si nos pone a pensar cómo, más allá de los actos políticos y las fechas históricas, el orgullo de ser cubanos se muestra en nuestras calles y plazas. Porque una vez más, lo decisivo no es lo que hagan nuestros adversarios sino lo que hagamos nosotros.