Homenaje al Che en el Aniversario 50 de su asesinato.

Cartel Aniversario 50 asesinato del Che catalán

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DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE CUBANOS EN CATALUÑA JOSÉ MARTÍ SOBRE RECIENTE ANUNCIO DE POLÍTICA HACIA CUBA POR PARTE DEL PRESIDENTE DE EEUU, DONALD TRUMP.

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Ante el anuncio del pasado 16 de junio, por parte del actual presidente de los EEUU, Donald Trump, calificado por los medios como la “nueva política” del gobierno de ese país hacia Cuba, la Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí” manifiesta, primero que nada, su abierta y absoluta repulsa hacia ella, y al mismo tiempo, aunque con indignación, reconocemos que no nos sorprende un gesto como éste, que de cierta manera, por las posiciones marcadas durante su campaña electoral, ya se veía venir.

Segundo, dejar en evidencia que optar por la línea dura, de la hostilidad, del recrudecimiento del bloqueo contra el gobierno y pueblo cubanos, no tiene nada de nueva. Derogar la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, sin lugar a duda constituye un retroceso, básicamente porque ya se había reconocido como obsoleta la táctica que hoy Trump retoma, y que sólo ha reportado beneficios para una minoría mafiosa, retrógrada y ultraderechista como es el lobby de cubanos “anticastristas” radicados en Miami.

Tercero, que un acto como éste deja también en evidencia el carácter ideológico que identifica la actual presidente de los EEUU, al anteponer los intereses de esta minoría extremista de La Florida por encima del apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense al levantamiento del bloqueo y el restablecimiento de las relaciones entre ambos países.

Esto habla por sí solo, por el poco blindaje que existe en la política de ese país respecto a temas de gran trascendencia para las relaciones internacionales, por la falta de seriedad en las directivas de administraciones anteriores en ese sentido, las cuales han desaprovechado la potestad de optar por decisiones de gran envergadura, que hubieran eliminado los obstáculos en las relaciones bilaterales o hubiesen flexibilizado aún más los efectos del bloqueo, del cual es víctima un pueblo entero; pero se han escudado al esgrimir razones baladíes y de poco peso argumentativo, ya que acusar a Cuba de presuntas violaciones en materia de DDHH, cuando precisamente EEUU es uno de los países del mundo que menos autoridad moral y lecciones puede darnos en ese sentido.

Si bien es cierto que la vía abierta por la administración de Obama no escondía sus intenciones injerencistas, por lo menos ofrecía la posibilidad de una nueva línea tacticista; pero el viraje que acaba de hacer el Sr. Donald Trump sólo puede conducir una vez más a EEUU a un fracaso estrepitoso. Esta historia ya la conocemos y sabemos cómo acaba: estrellándose contra la inquebrantable unidad de nuestro pueblo. He ahí nuestra gran fortaleza.

Por lo tanto, ante tamaño error y tozudez de la administración de Donald Trump, desde el exterior nos sumamos una vez más al clamor de justica de nuestro pueblo y una vez más condenar la vieja maniobra de EEUU, recordándole aquella frase que dijera Fidel un día: “La Revolución es como una estaca. Mientras más duro le dan, más profundo se clava”. Y otra de su último discurso público: “El pueblo cubano vencerá”. ¿Y sabe por qué Mr. Trump? Porque “nacimos para vencer y no para ser vencidos”.

¡Patria o muerte! ¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos!

¡Cese el genocida y criminal bloqueo económico contra Cuba!

¡Cierre de la Base Naval anclada en Guantánamo y devolución a Cuba de esa porción de territorio ilegalmente usurpado!

¡Basta de agresiones contra Cuba!

Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí”.

Barcelona. 17 de junio de 2017.

Algo más sobre identidad nacional

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Por Eloy Yordad Companioni Damas

Ingeniero Químico y miembro de la ACC Jósé Martí

Si bien la identidad como nación se fraguó en el crisol de la guerra de los 10 años, debemos hacer mención de la primera insurrección producida en Cuba, llevada a cabo por los vegueros del tabaco allá por el año 1717. La insurrección llegó a tal punto que Felipe V envió tropas bien adiestradas para pacificar la zona de la sublevación, la cual la llevó a cabo un criollato que aún no se sentía del todo cubano, pero era mestizo. Cien años más tarde  se inicia el proceso que dio paso a la conformación de la nación cubana.

Por otra parte, años antes de la gran gesta del 68 al 78 o guerra de los 10 años, un presbítero, Félix Varela, y luego su alumno José de la Luz y Caballero hablaron de nación cubana y Patria. José María de Mendive, antes alumno de José de la Luz y Caballero, pero devenido maestro de José Martí, supo inculcar las enseñanzas de Varela en el apóstol; por eso una de las visitas obligadas de Martí durante su exilio a Estados Unidos fue precisamente a la tumba del Padre Varela, cuyos restos descansan hoy en día dentro de un recinto de la Universidad de La Habana.

No debemos olvidar la revolución de los años 30. Esta revolución significó en principio la implantación del antimperialismo y del socialismo en la ideología de los movimientos revolucionarios en Cuba, con otra dimensión respecto al patriotismo nacionalista de las revoluciones predecesoras. En esta revolución, lamentablemente, no se produjo unificación política del campo revolucionario producto del injerencismo yanqui, lo cual impidió que llegara a la victoria total y se alcanzara la deseada soberanía nacional. No obstante, su influencia fue grande en el desarrollo de los movimientos políticos y revolucionarios de la Cuba republicana, produciendo cambios en la conciencia política del pueblo.

En los años previos a esta revolución descollaron varias figuras notables de nuestra historia: Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista de Cuba (1925), líder indiscutible del movimiento estudiantil y obrero, fundador de la Universidad Popular José Martí. Acerca de él, Fidel dijo que nunca alguien en la historia de Cuba había hecho tanto en tan poco tiempo.

Mella, contaba con sólo 26 años de edad cuando fue asesinado en México, por esbirros del tirano Gerardo Machado mientras en el suelo, ensangrentado, decía: “muero por la Revolución”. La delación de un traidor llevó a descubrir que Mella estaba organizando en Ciudad México una expedición para llevar la lucha armada a Cuba, algo que logró materializar felizmente Fidel, 30 años después.

Debemos recordar a muchos otros como Rubén Martínez Villena, quien protagonizó la protesta de los trece en 1923, levantando la dignidad de los cubanos; a Pablo de la Torriente Brau, uno de nuestros primeros periodistas revolucionarios, muerto en combate durante la lucha internacionalista en la guerra civil española. Antonio Guiteras, el primer socialista cubano, se desempeñó como secretario de Gobernación, Guerra y Marina en el gobierno de los 100 días y quien impulsó la mayoría de las leyes revolucionarias y populares del mismo, librando en sus días una homérica batalla contra el imperialismo, hasta que fue asesinado en el Morrillo, mientras tomaba las armas junto al revolucionario venezolano Carlos Aponte, en 1935.

No se debe dejar de mencionar a Eduando Chibás, líder del partido del pueblo cubano, ortodoxo, al que también perteneció Fidel. Después de la muerte de Chibás, muchos de sus miembros integraron un ala dentro del partido mucho más radical, de la cual salieron muchos compatriotas que posteriormente formaron parte de las filas del M-26-7. La impronta dejada por Chibás en Fidel fue de tal magnitud, que uno de los primeros actos que realizó nuestro Comandante al llegar a La Habana, cuando triunfó la Revolución, fue un discurso en homenaje a Chibás.

Todo este crisol histórico, formado por piezas claves en el proceso de dos decenios, desembocó más tarde en la Revolución triunfante de 1959, dirigida por nuestro máximo líder Fidel Castro, la cual tiene importancia inconmensurable en nuestra historia, y en la historia libertaria de otros pueblos del mundo.

Cada cubana y cubano debe estudiar siempre nuestra historia y, más aún, trasmitirla a nuestros hijos e hijas que han nacido fuera de Cuba.

En el IV Encuentro de Cubanos Residentes en España, muchos de los participantes mostraron interés en que sus hijos e hijas adoptaran la ciudadanía cubana. Pero ser cubano(a) no es solo tener un pasaporte que declare una ciudadanía; también es necesario, primero, que esos niños y niñas conozcan nuestra historia, la de sus padres, la de los fundadores de nuestra nación, la de quienes lideraron los acontecimientos de nuestra Revolución; deben conocer sin duda alguna a quienes debemos nuestra libertad y soberanía.

Ser cubano debiera ser primero que todo, tener un compromiso con nuestra historia.

Gracias por provocar

Gracias por provocar

¿Por qué no reafirmar mucho más la presencia de nuestra identidad en la visualidad cotidiana?               Foto: Fernando Medina Fernández / Cubahora

Tomado de La Pupila Insomne

Fuente original: CubAhora.

Por Iroel Sánchez.

En una nación que fue primero pensada, soñada, antes de institucionalizarse, sabido es que las banderas que nos representaron en los albores no fueron adquiridas en una tienda sino cosidas en el hogar por manos de mujeres cubanas. Tampoco fue por vía comercial como llegaron las escarapelas a los sombreros de los mambises que muchas veces semidesnudos combatieron en desiguales condiciones frente al colonialismo español. Al igual que las pequeñas banderas construidas alrededor de las chapillas de los soldados que regresaban a la Isla después de combatir contra el apartheid en África, fueron elaboradas motu propio.

A pesar de su escasez de vestuario, no hay noticias de un mambí vestido con uniforme español, arropado en la bandera peninsular o utilizando la rayada indumentaria con que vestían los cubanos que combatían al lado de las tropas coloniales. 

Siempre me ha llamado la atención cómo el naciente Ejército Rebelde se empeñó en poseer, desde los momentos en que aún era un pequeño núcleo nómada, sus propios uniformes, brazaletes y bandera que eran trasladados hacia la Sierra Maestra, junto a las municiones y medicamentos, pasando enormes vicisitudes, luego de ser elaborados en la más absoluta clandestinidad. Eran los mismos con que salieron a las calles de Santiago de Cuba los combatientes liderados por Frank País el 30 de noviembre de 1956. 

O cómo en momentos de gran escasez, los alfabetizadores que en número de cien mil recorrieron Cuba, contaron con un único tipo de farol, uniforme, bandera y hasta himno que ahora es revisitado de forma burlona por algún reguetonero de efímera recordación, a lo que agregaría que en los años más duros del Período Especial los niños y adolescentes cubanos, muchas veces apoyados en la solidaridad de una familia hacia otra, no dejaron de asistir a sus escuelas uniformados.

Pero igualmente, es notable la ausencia entre nosotros, incluso en momentos económicos más boyantes, de lo que mi amigo Omar Valiño suele llamar “la industria de la mierdita” y que tan importante es como reproductora en la vida cotidiana de elementos simbólicos. Omar suele asociarla al espectáculo del beisbol, que en el nuevo contexto ha perdido su carácter masivo y recreativo para estudiantes y trabajadores, al realizarse la mayor parte de los juegos en horario laboral y no nocturno por razones de ahorro energético mientras en los mismos horarios la energía en forma de agua, electricidad y gas manufacturado se paga con tarifas domésticas subsidiadas por quienes practican actividades algo menos sanas y sustancialmente menos populares, por caras y exclusivistas, en los cada vez más numerosos bares privados de la capital. Es absurdo oponerse a los bares, incluyendo los privados, pero no es fácil comprender la lógica de restringir la energía de la recreación para muchos mientras la reciben subsidiada quienes lucran con ella en beneficio de unos pocos.  

Teniendo el privilegio de una rica cultura e historia y una industria audiovisual que logró décadas atrás construir imágenes icónicas, incluyendo las dirigidas a la niñez, la presencia de nuestra identidad en la visualidad cotidiana es extremadamente pobre. Más cuando esta no se limita a los símbolos nacionales, y tiene que ver con la disponibilidad y asequibilidad de productos que en determinada época lograron proyectos como Telarte, poniendo en la calle elementos portadores de cubanía con elevado nivel estético. En ese sentido, la viabilidad económica de casos exitosos como el de las sombrillas ilustradas con obras del Museo Nacional de Belllas Artes, comercializadas por ArTex con un amplio diapasón estético, merece estudio; es el único  producto industrial portador de cubanía que ha logrado ser hegemónico entre nosotros.  

Creo que es en la memorable serie de Rudy Mora  Doble juego donde hay un momento en el que la maestra invita a sus alumnos a ver el Ballet Nacional en el Gran Teatro de La Habana. Todos llegan con sus mejores galas, pues nunca han acudido a semejante lugar, y van reuniéndose en las afueras del coliseo, hasta que llega el último -un adolescente que suele tener un comportamiento muy negativo, abusador e insensible- y vemos cómo todos se miran entre el asombro y la burla hasta que la cámara nos muestra por qué: el recién llegado viste de pies a cabeza con la bandera estadounidense. 

De entonces acá no he vuelto a ver en el audiovisual cubano un tratamiento semejante -por intencionado e inteligente- que sí ha sido más sistemático en asociar la guayabera -prenda nacional cubana- a la corrupción y el dogmatismo.

Sin embargo, el pasado Primero de Mayo, al conocer de la ejecución de una provocación política con la bandera norteamericana, previa al multitudinario desfile de los trabajadores, por un individuo que según el diario Granma  “está desvinculado laboralmente, que en el año 2002 fue sancionado a cinco años de prisión por un delito de robo con fuerza, y en este momento se encuentra pendiente de juicio por un delito de receptación agravada” pensé en cómo la realidad, en hecho que recuerda cuando la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen envolvió al niño Elián González en la enseña de las barras y las estrellas, adelanta y supera a la ficción hasta colocar las cosas en su lugar.

Esta vez, el sistema de publicaciones financiado desde el exterior para promover el regreso de Cuba al capitalismo reaccionó de un modo que supera al de la congresista cubanoamericana: uniendo su voz a la “preocupación” expresada sobre el ex convicto por el State Department y lo más recalcitrante de la mediocracia miamense, convirtiendo en víctima heroica de la “guerra ideológica” del gobierno cubano al delincuente que en pueril y romántico alarde logró explicitar con su provocación la conexión entre delincuencia común, anexionismo y contrarrevolución. 

Tal vez hubiera sido pertinente, al igual que sucedió con el brillante aporte de la congresista de ultraderecha que recientemente anunciara su retiro, llevar a un spot televisivo el performance del payaso de turno, o convertirlo en un personaje humorístico que encarne los valores que quiso representar. 

Pero aun sin esas acciones es de agradecer la contribución del abanderado imperial si nos pone a pensar cómo, más allá de los actos políticos y las fechas históricas, el orgullo de ser cubanos se muestra en nuestras calles y plazas. Porque una vez más, lo decisivo no es lo que hagan nuestros adversarios sino lo que hagamos nosotros.

¡Vive, José Martí!

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Por Adel Pereira. Poeta y Presidente de la Asociación de Cubanos a Cataluña José Martí.

¡Qué ser humano tan maravilloso y tan humildemente universal que fue nuestro Martí caballero!

Quién nos iba a decir que un país tan pequeño y sin apenas recursos, que daríamos al mundo, a la humanidad, tan altos ideales y seres tan luminosos! Y encima… no solo dimos uno. También  dimos un Fidel.

¿Pero cuántos más no ha habido? ¡Cuba ha sido una fábrica de seres excepcionales! ¡Ahí está nuestra riqueza! ¡Ahí está la razón de Cuba, lo que nos hace sentirnos orgullosos de ser cubanos y cubanas! No es un orgullo baladí ni chovinista. Es un orgullo legado de seres humanos que nos enseñaron dónde radica el verdadero tesoro, nuestro más valioso recurso natural. Está precisamente en sabernos hijos y herederos de los más altos ideales a los que aspiran (o deben aspirar) los seres humanos y la humanidad.

¡Esa es nuestra divisa! ¡No hay otra más grande! Por eso, entonces, dijo Martí: “Patria es humanidad” (1) Qué concepto tan grande de sentir la identidad: y no sólo la cubana, también la HUMANA. Por eso dijo: “yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy” (2), como diciendo de aquí soy y de allí también. Por eso dijo “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar” (3)… Por eso dijo que él quería que “la ley primera de nuestra República sea el culto a la dignidad plena del hombre” (4).

En cuál otra nación se ha planteado semejante deseo y se ha tenido semejante visión. Y un día como hoy, 19 de mayo, José Martí cae en Dos Ríos, y no por un orgullo banal de nacionalismo chovinista, sino que lo hace en un acto prácticamente de inmolación, de consecuencia con ideales que van más allá de su propia vida. Enseñándonos el valor de saber morir por lo que es trascendental, por lo que se debe y vale la pena entregar la vida. Por el amor, por la fe en el mejoramiento humano.

Por todo ello, si hoy conmemoramos su muerte, es para celebrar la vida de esa visión y todos esos ideales en nosotros y para el mundo. Que es una manera de celebrar la vida de Martí en cada uno de nosotros.

Tenemos memoria.

¡Vive, José Martí!

Referencias en las Obras Críticas del CEM

  1. “En Casa”. Patria. Edición 146. Nueva York, enero 26 de 1895. O.C. 5:468
  2. “Versos Sencillos”. Poema I. Nueva York, 1891. O.C. 14:299.
  3. “Versos Sencillos”. Poema III. Nueva York, 1891. O.C. 14:303.
  4. “Discurso pronunciado en el Liceo Cubano”. Tampa, noviembre 26 de 1891. O.C. 4:270.

Declaración de solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela

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Ante los hechos ocurridos en la noche de ayer, 11 de mayo, en el que un grupo violento de manifestantes de la opositora ultraderecha venezolana y simpatizantes de la misma mantuvo bajo secuestro al cuerpo diplomático de la embajada de Venezuela, en el Centro “Venezuela diversidad cultural” en Madrid, en el que se celebraba, precisamente, un acto en memoria de las víctimas de asesinato por parte de las “guarimbas” opositoras al gobierno bolivariano en el año 2014, así como también a las personas asistentes al mismo entre las que se encontraban intelectuales y representantes de partidos políticos españoles, bajo consignas de amenaza y en la que fueron agredidas físicamente tres persona, una de ellas diplomático venezolano, ante la pasividad de la policía negada a aplicar el desalojo de dichos manifestantes por no tener ninguna orden superior. 

El hecho fue denunciado por el propio embajador Mario Isea que ha calificado esta situación como “un hecho grave” que “viola la convención de Viena”, solicitando a las instancias del gobierno y policiales españoles pertinentes la actuación de la policía en virtud de dicha convención y exigiendo la protección y la salida del recinto de forma decorosa y segura de todos los asistentes, la cual le fue negada por la policía, que sólo les ofrecía la salida del recinto por un corredor de protección pero sin desalojar la turba violenta, a la cual el embajador y demás secuestrados se negaron por considerar indecorosa, cobarde e inmoral salir bajo gritos de amenaza y descalificaciones altamente graves. 

Por ello, ante la gravedad de estos hechos violatorios de todo derecho, con la complicidad de la policía, la delegación del gobierno español y los medios, los miembros de la Asociación de Cubanos y Cubanas en Cataluña “José Martí”, sumamos nuestra voz a la denuncia del embajador de la hermana República Bolivariana de Venezuela, Mario Isea, y manifestamos una vez más nuestra solidaridad y apoyo al pueblo soberano de Venezuela y a su derecho a construir la Revolución socialista y bolivariana en su país, sin injerencias ni sabotajes de ningún tipo. 

¡Abajo la violencia, las amenazas y sabotajes de la ultraderecha golpista! 

¡No a la injerencia! No a la manipulación de la que es víctima el pueblo y el gobierno venezolano!

¡Viva la República Bolivariana de Venezuela libre, en paz y soberana! 

Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí”

Barcelona. 12 de mayo de 2017.

IV ECRE Taller: “SOBERANIA E IDENTIDAD NACIONAL”

Foto Gustavo de la Torre Morales (111)

PONENTES: Salvador Palomino (Asociación Hermanos Saíz), Joaquin Muléns (periodista y comunicador) y Orlando González (Presidente Asociación Amigos de Cuba en Albacete).

Resumen: 

“La peor enfermedad, la más terrible, la más dramática que pudiera existir en el orden político, social e histórico para nuestra patria, es que un día esta Revolución sea destruida por los mismos revolucionarios. Contra eso hay que estar inmunizado al ciento por ciento…”

(10 de Octubre de 1997—Discurso pronunciado por Fidel Castro en la Clausura del V Congreso del PCC, efectuada en el Palacio de Convenciones)

La soberanía nacional es el poder que tiene el estado sobre su territorio donde ninguno es superior a él, mientras que, la identidad nacional son todos los elementos que conforman y le dan vida al mismo.

La soberanía está enmarcada en nuestra constitución, esto le permite al país ser un territorio independiente e inviolable.

La identidad nacional la hace la misma gente, un país debe tener sus propios esquemas y estos deben ser apoyados de generación en generación, evitando de esta manera a los diversos factores que intervienen en su desaparición.

La soberanía, sin embargo, no se limita a la capacidad de decisión sobre materias políticas, sino que se amplía a cuestiones como la posesión de territorio considerado soberano, la decisión sobre cuestiones económicas, culturales, educacionales, etc.

También en materia cultural e ideológica encontramos el concepto de soberanía, cuando hablamos de un pueblo, como el nuestro, que no permite la invasión globalizadora y defiende sus tradiciones y fenómenos culturales.

En otras palabras la soberanía es la capacidad de un pueblo a decidir sobre sí mismo, sin que se permita la injerencia de otros pueblos, o gobiernos, que puedan afectarla.

Con el inicio de las luchas por nuestra independencia el 10 de octubre de 1868 comienza el nacimiento de la nación cubana. La guerra de los Diez Años fue crisol y partera de la nación y nacionalidad cubanas.

En ella pelearon juntos ricos y pobres, blancos y negros, antiguos dueños y esclavos, en pos de dos objetivos: la independencia y la abolición de la esclavitud.

Los cubanos durante la Guerra de los Diez Años crean su propio patrimonio. La Guerra de los Diez Años tuvo otro e inclusive mayor propósito en la Historia de Cuba, y en el proceso de la creación definitiva y consolidación de la nación y de la identidad cubana. Tiene necesidad de poseer un patrimonio espiritual de gloria y heroísmo, de épica y leyenda. No existe un pueblo fuerte o una nacionalidad robusta que no lo posea. Antes de 1868, a Cuba, en gran medida, le faltaba ese patrimonio y, entonces, a partir de la Guerra de los Diez Años lo creó de una forma magnífica. Después del Zanjón y a pesar de la derrota, Cuba poseía una rica tradición patriótica para venerar y acariciar.

Con el triunfo de la Revolución en 1959, liderada por nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel, y a medida que se fueron ganando conquistas sociales como la salud, la educación, la igualdad, la cultura, el deporte, etc. nuestro país fue consolidando su identidad, al conquistarse la verdadera soberanía del estado cubano.

Sabemos que la Revolución Cubana lucha a diario,  por la plena independencia de Cuba, y sus derechos soberanos sobre todo el territorio nacional, sabemos que nuestro aguerrido pueblo no cesa en reclamar el territorio ocupado por  la Base  Naval en Guantánamo, petición que hoy desde este IV Encuentro Estatal de Cubanos Residentes en España, hacemos, al gobierno de Estados Unidos.

¡¡¡ Sea devuelto, el territorio ocupado por la base naval, Guantánamo nos pertenece por entero !!!.

Uno de los problemas más frecuentes por los que atravesamos las personas emigrantes es el conflicto de identidad. Dependiendo de la fase en que nos encontremos, y según sean las condiciones de vida por las que estemos atravesando, así será también nuestra percepción sobre nuestro contexto actual y sobre nosotros mismos.

El hombre que vive y se desarrolla dentro de una cultura determinada, busca incesantemente su identidad, por ello es necesario, tener claros los conceptos, y luchar por mantener, estemos donde estemos, nuestras costumbres, nuestra cultura y nuestros valores.

La Globalización genera pérdida de identidad, pero es un problema cardinal debido, en gran medida, al vertiginoso desarrollo científico y tecnológico, que implica cambios radicales en la forma de ser y de pensar. El individuo pone en duda su concepción del mundo y de sí mismo, las cuales resultan anticuadas en un breve lapso de tiempo. Esto provoca confusión y duda a la persona que al no tener su identidad bien definida, puede caer en un vacío existencial, adoptar posiciones pesimistas y perder su sentido de la vida.

No se puede hablar de identidad sin aprehensión consciente de la memoria histórica, sin sentido de pertenencia, sin voluntad, sin sentimiento, sin responsabilidad, sin autor, y sin reconocimiento. De ahí la importancia de defender nuestra identidad como cubanos, dentro y fuera de Cuba, haciendo de la Cultura y el arte en sí, un arma ideológica, impenetrable en defensa de nuestra Soberanía Nacional, de la Revolución, del ideario Martiano y del legado que nos ha dejado nuestro invicto comandante en Jefe Fidel.

De ahí que FACRE, y sus asociaciones, defendamos a través de la Cultura,  nuestra ideología y nuestros principios revolucionarios más puros, dando a conocer nuestro folcklor, nuestras costumbres y sobre todo las conquistas sociales y humanas de nuestra Revolución Socialista.

Conclusiones:

Se vertieron diversas intervenciones que en los siguientes aspectos:

  1. Rescate identitario a través de manifestaciones culturales y que las mismas sirvan como escenarios para la defensa de la soberanía de nuestra Patria.

  2. Resaltar los valores inculcados dentro del proceso revolucionario, el cual son indisolubles en el comportamiento de los miembros de la comunidad de cubanas y cubanos en el exterior.

  3. El uso de las redes sociales y diversas plataformas digitales para resaltar valores culturales de Cuba en sus diversas manifestaciones.

  4. Acercarnos a nuestra riqueza histórica para incentivar la promoción de la cultura cubana.

  5. Multiplicar actividades, como este encuentro, y donde se inserten manifestaciones culturales que refuercen nuestra identidad y sirva, así, para llevar la realidad cubana a la sociedad del Estado español.

  6. Trabajar en base a la unidad indisoluble de los conceptos de cultura cubana y soberanía nacional; entendiéndose esta última como el proceso que comenzó por vez primera en la historia de la nación con el 1º de enero de 1959; en el cual, bajo la dirección de Fidel Castro, se transformó total y definitivamente la sociedad cubana, para garantizar un espacio de independencia, dignidad nacional y justicia social, siendo el ser humano el centro de todo el proyecto que continúa hoy en día.