Fidel y la Revolución en la emigración cubana. La disyuntiva de “ser o no ser”. (Parte II Final)

Cuba May Day

Por Adel Pereira.  (Poeta, miembro de la Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí”)

Uno de los problemas más frecuentes por los que atravesamos las personas migrantes es el conflicto de identidad. Dependiendo de la fase en que nos encontremos, y según sean las condiciones de vida por las que estemos atravesando, así será también nuestra percepción sobre nuestro contexto actual y sobre nosotros mismos. El acto de migrar conlleva ciertas renuncias y pérdidas de aquello que hasta entonces nos definía ante los demás. De cierta manera se da una especie de “duelo” de la identidad. (Véase “Los duelos migratorios: una aproximación psicopatológica y psicosocial”, de  Joseba Atxotegui). De hecho, coexisten distintos tipos de duelos en los y las migrantes: por la familia, por los amigos, por la lengua, por la cultura, por la tierra, por el status, por el contacto con el grupo étnico, por el riesgo físico (agravantes derivados de peligros en el viaje por causas naturales, sociales o políticos) que no siempre se dan por igual en todos los casos. Por un lado, es parcial, porque no todo lo que se deja se pierde para siempre, y por el otro también es recurrente porque se reactiva cuando recuperamos el contacto a través de noticias, con personas, recuerdos, etc. Una mala (o nula) gestión de nuestro duelo migratorio nos deja en una situación vulnerable respecto al nuevo entorno, condicionando nuestra calidad de relación e intercambio con él.

Frecuentemente se apodera de nosotros la sensación de cierto desamparo y, por consiguiente, se despierta un temor ante la nueva realidad. Esto hace que se perciba muchas veces como amenazante el nuevo contexto y nos predispongamos a mantener una actitud defensiva. Una reacción natural ya que los referentes de nuestra configuración identitaria se van diluyendo con el tiempo debido al esfuerzo que representa un proceso de adaptación (negación, renuncia, aceptación, restitución), que va incorporando elementos (nuevos) que transforman, inevitablemente, nuestra identidad. De ahí que se perciba como agresivo y peligroso. La socióloga Esther Pardo en su estudio “Migrando hacia mí misma”, nos dice que esa amenaza, que representa la transformación radical del entorno conocido (…) pone a la persona en un constante estado de alerta y defensa que supone un profundo desgaste. De ahí también el nivel de vulnerabilidad de la persona migrante.

O sea, estamos delante de procesos de (re)elaboración de la identidad inherentes a todo fenómeno migratorio. Por tanto, la cuestión aquí no es cómo evitarlos, sino hasta qué punto tenemos en nuestras manos herramientas, o no, para poder abordarlos. Si esta situación, plantea per se un escenario difícil y complejo (muchas veces adverso) para la persona migrante, ¿qué pasa cuando descubrimos que en el país receptor existe una elaboración predeterminada de lo que somos (o debemos ser), muchas veces prejuiciada por el origen cultural, religioso, de raza, etc..?

Por esta razón es que en la primera parte de este artículo decía que, “la situación nos desarma de antemano, nos deja a la defensiva, y… actúa subjetivamente en detrimento de nuestra condición y cualidad moral”. Quiere decir esto que toda persona migrante se ve privada de actuar plenamente sobre su integridad y sobre su identidad. En otras palabras, su capacidad de movimiento se encuentra restringida, por lo que su capacidad de empoderamiento se ve coaccionada.

Claro, esto no supone un estado permanente en la persona migrante, siempre y cuando sepa sobreponerse y superarlo, pero pasa por tomar conciencia de la situación y restablecer los vínculos que han quedado afectados. Y obviamente, no es desde la negación que se consigue.

Esther Pardo también nos dice en su estudio que cuando hablamos de migración, la reorganización (de la personalidad) tiene que ver fundamentalmente con los vínculos de la persona con su país de origen, mismos que han sido elaborados en las primeras etapas de la vida y que constituyen un pilar fundamental en la estructuración de la personalidad y la identidad. Es decir, si tenemos en cuenta la necesidad constante de la migración (en general) de no perder de vista los referentes culturales y nacionales que nos han definido desde el nacimiento mismo, un ejercicio de evaluación que hacemos prácticamente por ósmosis, aquí la emigración cubana (en particular) choca con una cuestión que no es para nada de importancia menor, ya que la construcción de nuestra identidad se ha desarrollado dentro del marco de un proceso revolucionario que también devino en socialista. Sí. Existe un componente ideológico concreto detrás de toda realidad social que no podemos perder de vista, y en el caso de la realidad cubana podemos afirmar que se trata de un proceso en permanente construcción.

Sobre este aspecto podríamos citar del filósofo esloveno Slavoj Zizek “El sublime objeto de la ideología” donde dice que: la definición más elemental de ideología es probablemente la tan conocida frase de “El capital” de Marx: “ellos no lo saben, pero lo hacen”. Dicho de otra manera, la ideología está latente y omnipresente en todas las cosas y fenómenos que guardan relación con el ser humano, se tenga conciencia de ella o no, al tiempo que interviene, condiciona y crea nuestra realidad. La conciencia de ese actuar ideológico sobre nosotros, como individuos y como sociedad, distingue nuestra conciencia sobre la identidad, a la vez que diferencia un modelo social de otro, (a fin de cuentas la identidad surge de esa relación dialéctica entre individuo y sociedad, como señalaba Peter L. Berger). En el socialismo, por su interés de que se actúe con y por conciencia sobre la realidad, la sociedad se desarrolla mirando la “representación” (ideal) de la ideología para sí, mientras que en el capitalismo se desarrolla sobre la fantasía o la máscara de ella, al decir de Zizek, que encuentra en el cinismo una forma de ideología, debido a su interés en que se actúe con poca, o ninguna, conciencia sobre la realidad. Por tanto, no podemos ignorar el peso fundamental de la ideología dominante de una sociedad en el proceso de configuración de la identidad, que en nuestro caso, a partir del triunfo revolucionario, entra en un proceso de (re)elaboración y transformación también ideológica. Quiere decir esto que la percepción sobre los valores, códigos y demás categorías sociales que pesan sobre la conducta de una sociedad concreta, dígase: poder, gobierno, democracia, derechos, deberes, educación, política, lenguaje, comunicación, relaciones interpersonales, sexualidad, género, solidaridad, altruismo, voluntad, historia, pueblo, soberanía, libertad, desarrollo, empresa, valor, tiempo, etc…, han estado bajo un proceso de transformación, reestructuración y re-configuración, que en el caso de Cuba nada tienen que ver con los que existían antes de 1959, ni con los que se desarrollan en otro tipo de sociedad “no socialista”. Incluso dentro de las mismas sociedades de modelo socialista tampoco se desarrollan de igual forma debido a las características culturales y circunstancias propias de cada país, como es obvio.

Pero bien, volviendo a cómo incide la elaboración predeterminada que existe en el país receptor sobre nosotros (el qué y quiénes somos), la migración cubana se encuentra con los efectos nocivos de una retórica “anticastrista” que nos define de forma adversa, no sólo de cara al país receptor, sino de cara a nosotros mismos como migración. Si damos por cierta la afirmación del sociólogo Peter L. Berger en “La construcción social de la realidad” de que el lenguaje usado en la vida cotidiana continuamente me va proporcionando las objetivaciones necesarias, y postula el orden dentro del cual tienen sentido, y dentro del cual la vida cotidiana me deviene significativaEn ese sentido el lenguaje fija las coordenadas de mi vida dentro de la sociedad, y la llena de objetos significativos. Es decir, desde este punto de vista, la incidencia de ese discurso adverso deviene significativa y por consiguiente determina las objetivaciones de cómo nos desenvolvemos en nuestra vida cotidiana. Por eso, no hay que olvidar el papel determinante que juegan los grandes medios de comunicación internacionales a la hora de tratar la realidad cubana de forma sesgada y descontextualizada. Como dice Alain Badiou en su “Teoría del sujeto”: en el fondo, el interés de los poderosos es siempre confundir la historia con la política, es decir, confundir lo objetivo con lo subjetivo. En esa línea es que se presenta el discurso de la contrarrevolución cubana, plegada a los intereses del poder oligarca porque de él depende al tiempo que se retroalimentan para sostenerse mutuamente.

Es cierto que quienes hemos emigrado hacia Europa, u otra latitud que no sea EEUU, no nos encontramos con la situación de una “Ley de Ajuste Cubano”, pero sí con la que plantea la campaña mediática concertada en “demonizar” a Fidel y a la Revolución cubana. En realidad, esto responde a una guerra mediática contra la idea del comunismo que tiene su origen en la época de la Guerra Fría. Jodi Dean en “El horizonte comunista” analiza cómo el discurso de ideología neoliberal reprime en la sociedad la idea del comunismo, estableciendo la cadena de pensamiento “comunismo-Unión Soviética-estalinismo-caída”, de la que se sirve la retórica “anticastrista” para atacar a la Revolución cubana, añadiéndole a la misma los eslabones “Revolución-castrismototalitarismo-comunismo-(…)-caída”. Es decir, se parte de la percepción equivocada de que todos los “comunismos” conocidos son iguales por el hecho de blandir la misma bandera roja. Estos son los parámetros desde los cuales la oligarquía de la información se encarga de difundir y adoctrinar a la sociedad sobre las alternativas al modelo neoliberal, y cómo no, sobre Fidel y la Revolución. Por eso su interés de suplantar “Revolución” (concepto de connotación positiva a nivel social) por el de “dictadura personal” o “régimen totalitario” (de connotación negativa). Desde esa opresión que ejerce la mala prensa sobre la Cuba revolucionaria, por un lado, se establece un vínculo directo entre Revolución y caída para demostrar así su condena al “fracaso” (inevitable), y por el otro, manipula la moral social presentando como una conducta vergonzosa y repudiable estar a favor de Fidel y la Revolución.

Esto nos lleva a la inaceptabilidad del contexto político-social en el que se han formado nuestros referentes identitarios desde la infancia, planteando un plus a nuestro conflicto de identidad como migrantes. Se suma otro factor discriminante: el rechazo al carácter ideológico de nuestra construcción identitaria. Y en ese gesto de rechazo se da una peculiaridad importante. No sólo nos discrimina por ello el país receptor, sino también una parte de la propia migración (aunque no sea necesariamente reaccionaria), porque así evita (aparentemente) el rechazo del país receptor y procura menos sufrimiento a la complejidad dialéctica de su experiencia migratoria. Por tanto, existe en la retórica “anticastrista” una política y una intención que va más allá del ataque a la figura de Fidel y la Revolución en su forma y en su contenido (lo que en sí representan). La misma constituye un atentado directo contra la configuración identitaria de aquellos que nacimos y nos educamos dentro de un proceso revolucionario socialista. Se desgasta en el absurdo intento de estirpar de nosotros esa parte de ser cubanos y cubanas que no acepta para sí. Su ataque no sólo repercute sobre los millones de compatriotas que viven dentro, sino también sobre los que viven fuera. El discurso se pretende liberador, pero en su efecto es de sometimiento y sesgo a la identidad. Lo cual genera más rechazo que aceptación, y contribuye a una actitud acrítica y “apolítica” en la migración cubana como respuesta a la sobresaturación política que pesa sobre ella.

Esto pone de manifiesto el gran dilema que traspasa a la contrarrevolución cubana. Su ataque choca frontalmente contra el muro de la realidad objetiva, y seguirá chocando contra él mientras no la comprenda. Su “causa” está perdida no porque carezca de recursos y estrategias, sino porque no tiene “pueblo” receptor para su discurso. En ese sentido, desde el terreno de las ideas, no hay ninguna posibilidad para ella. Es por eso que el foco se dirige sobre un cambio generacional, que requiere del acceso previo a esas mentes a través de la injerencia y la penetración ideológicocultural. Su éxito dependerá de cuán alerta, eficaz y efectiva pueda ser la política comunicacional cubana y el trabajo ideológico sobre estas generaciones, que de seguro no se lo dejará servido.

Se imponen pues unas cuantas preguntas por lo que esta problemática representa para la migración cubana. ¿Qué concepción de “pueblo” tiene y pretende para nosotros la contrarrevolución? ¿Es posible “amar” y “defender” a un pueblo al que se le aplica tal discriminación? ¿Qué posición y qué actitud debe tomar la migración cubana ante este hecho? ¿Inclinar la cabeza, mirar para otro lado y dejarse tragar por el victimismo y la pena? ¿A cuáles referentes identitarios tendríamos que mirar para no dejar de ser, para recuperar nuestro sentido y conciencia de identidad? ¿Qué identidad puede construirse a partir de tal negación de la memoria histórica que no sea una (por consecuencia) negadora de sí misma? ¿Dentro de qué marco ideológico, político, económico, cultural y social podría desarrollarse una identidad así? ¿De cuál bienestar podríamos “gozar” desde semejante construcción social? Y por último, ¿de qué libertad y soberanía podría ser capaz un pueblo de tales características?

Es importante que la migración cubana tome conciencia de esta situación para sobreponerse y pueda ver cuáles son las causas reales que atentan contra su identidad, y la agresividad que supone el discurso  “anticastrista” contra su integridad moral. Se puede vivir por mucho tiempo con la cabeza metida dentro del ombligo como si se tratara de alguna fórmula mágica que nos salvará del dolor y los conflictos, pero en la vida real lo personal es político, nos guste o no. Tarde o temprano habrá que mirarse al espejo para ver que en esa cara que nos devuelve siempre estará dibujada nuestra problemática mientras no la afrontemos. Habrá que decidir si se vive enajenado de sí mismo, o sin el temor de asumir nuestras contradicciones y conflictos. Mirar nuestro origen y nuestro pasado libre de la toxicidad (prejuicios y perjuicios) que supone para nosotros la retórica contrarrevolucionaria es una cuestión vital para nuestro proceso de restitución como personas plenas. Es decir, recuperar nuestra capacidad de empoderaminento. En la medida que vayamos reconociéndonos en los valores y preceptos en los que crecimos, iremos restableciendo nuestros nexos a la par que la capacidad de entendernos y aceptarnos tal y como somos, no sólo en lo personal sino también como comunidad, como pueblo y como nación. El hecho de tener claro de dónde venimos, qué y quiénes somos, repercute en nuestra seguridad y fortalece nuestro carácter como individuos de cara a dónde estamos y hacia dónde vamos también. Nuestra relación con el nuevo entorno y nuestra calidad de intercambio con él adquirirán sin duda otra dimensión.

No quiero decir por ello que nos convirtamos axiomáticamente en una migración revolucionaria, pero sí se establece una reconciliación con nuestro país de origen que mejoraría notablemente nuestra relación con él. Desde esa reorganización estructural se generan ciertas condiciones que sí podrían desembocar en una posición revolucionaria dentro de la migración cubana, como ya es el caso de quienes integran las múltiples asociaciones de cubanos y cubanas que rompen el mito “emigrante cubano=disidente” denunciando el bloqueo como fuente principal de obstáculo para el desarrollo en Cuba, y defendiendo el derecho de Cuba a ser el país que quiere ser. Al fin y al cabo, una migración cubana revolucionaria ha existido siempre desde los tiempos de Martí.

Tampoco quiere decir esto que desaparezcan las dificultades ni las contradicciones, porque nada ni nadie está libre de ellas, obviamente. Pero estas no son sinónimo de incoherencia con las ideas que defendemos sino todo lo contrario, las mismas nos reafirman en nuestra experiencia vital, pese al agravante de defenderlas desde el exterior. Desde una percepción materialista-dialéctica, conocemos que la vida es movimiento, y como dijo Engels, el movimiento mismo es una contradicción. Si ya el simple cambio mecánico de lugar encierra una contradicción, tanto más la encierran las formas superiores del movimiento de la materia y muy especialmente la vida orgánica y su desarrollo […] La vida, pues, es también una contradicción que, presente en las cosas y los procesos mismos, se está planteando y resolviendo incesantemente; al cesar la contradicción, cesa la vida y sobreviene la muerte. Por tanto, no es cuestión de temer y padecer las contradicciones sino de cuál es la actitud que se tiene ante ellas y en qué medida socavan o reafirman, enriquecen, nuestras convicciones. A fin de cuentas las ideas no se circunscriben a un espacio geográfico en concreto. Más bien es de orden coherente defender las ideas en las que se cree y por las que se lucha desde cualquier ámbito, por muy adverso o contrario que sea. En definitiva, como dijo Martí a su amigo Manuel Mercado en su carta de octubre de 1878: Mudar de tierra no quiere decir mudar de alma.

Declaración de la ACC José Martí por la liberación de Oscar López Rivera.

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A quienes conocen y comprenden la precaria situación del hermano pueblo de Puerto Rico, le asaltó la alegría al conocerse que el presidente Barack Obama concedió el indulto al patriota Oscar López Rivera, el cual deberá ser liberado después del próximo 17 de mayo del presente año.

A algunos, la euforia del júbilo provocado por la novedad, les ha llevado a declarar que era un acto de justicia, cuando en realidad no fue la mano de la justicia la que actuó en este caso, sino un acto de responsabilidad tardía, de vergüenza que se había estancado por la cotidiana terquedad de la política de los diferentes gobiernos y presidentes de los EEUU.

La acusación de “conspiración” contra el líder portorriqueño, por parte de la administración norteamericana, no contó con prueba alguna de su participación en las acciones terroristas que intentaron adjudicarle, quedando el proceso penal sólo sobre la base de la posición política anticolonialista de Oscar López Rivera. Otra prueba más de la intolerancia del imperialismo al pensamiento que se proyecte en diferente dirección.

Aunque la administración de Bill Clinton extendió un indulto a todo el grupo que fue detenido junto al líder, Oscar López Rivera permaneció en la cárcel por no estar de acuerdo con que se dejara atrás a otros dos camaradas: Carlos Alberto Torres y a Haydée Beltrán. Una demostración de solidaridad e integridad.

Este paso de Barack Obama, que demuestra el rotundo fracaso del imperialismo, “es resultado del fuerte movimiento mundial en torno a su liberación, pues se trataba de un encarcelamiento injusto que debió ser levantado antes”, según expresó el vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los pueblos, Fernando González, quien es uno de los Cinco Héroes cubanos, quien también sufrió  la encarcelación injusta en EEUU.

Los integrantes de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí expresamos nuestra entera satisfacción por la noticia. Una dicha que compartimos junto a Puerto Rico y Cuba, siendo esta última un baluarte en la demanda de su liberación; como la resolución promovida frente al Comité de Descolonización de la ONU, en junio de 2012, la cual fue apoyada por Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

Nuestra alegría se crece mucho más por el ejemplo de firmeza, de inquebrantables principios de lucha, de rebeldía indómita que el líder independentista, el patriota boricua ha dado al mundo.

Cuando el imperialismo creyó doblegar la voluntad de Oscar López, realmente se estrelló contra una muralla de valores en la entereza demostrada por un hombre sencillo y humilde, pero firme y digno.

Esta batalla no queda en este gran logro, sino que continua hasta que Estados Unidos reconozca el derecho a la independencia y autodeterminación del hermano pueblo de Puerto Rico.

Asociación de Cubanos a Cataluña José Martí

Fidel y la Revolución en la emigración cubana. La disyuntiva de “ser o no ser”. (I Parte)

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Por Adel Pereira. (Poeta y miembro de la Asociación de Cubanos en Cataluña “José Martí”)

¡Qué difícil escribir sobre Fidel (y de la Revolución) sin caer en lugares comunes, con el agravante de hacerlo desde el exterior, donde su imagen se dirime entre categorías diametralmente opuestas!

Con su desaparición física hemos podido ser testigos de toda clase de difamaciones y celebraciones entre sus detractores, pero también de muestras de respeto, admiración y homenajes alrededor del mundo. La propia ONU, por boca de la directora general de la Unesco, Irina Bokova, reconoció a Fidel como símbolo de la solidaridad internacional; y el presidente de su conferencia general, Stanley Mutumba, afirmó que el ejemplo de Fidel debería guiarnos en momentos tan complejos como los que vive el mundo actual. Y es que más allá del odio de unos, Fidel trasciende como uno de los grandes humanistas del siglo XX y lo que va del presente, además de hacerlo en su condición de arquitecto de la obra de una Revolución que marcó un hito en la historia de América Latina.

También las redes sociales han sido escenario para todo tipo de manifestaciones. Es aquí donde ha ocurrido un hecho significativo que ha desencajado y enojado al sector “anticastrista”. Resulta que parte de la propia emigración cubana les ha salido al paso con sus post, contra-argumentando, defendiendo a la Revolución y a Fidel. En muchos de los casos que conozco, prácticamente todos, el insulto y las amenazas han sido los únicos recursos esgrimidos contra estos últimos. Y no es para menos. Esto desmorona uno de los pilares más importantes de las campañas mediáticas que se han utilizado hasta la saciedad contra el gobierno cubano: el mito “emigrante cubano=disidente”. Deja en evidencia que en realidad no todos los cubanos y cubanas que han salido del país son detractores de Fidel y de la Revolución, y que no pocos de ellos son conscientes de la importancia que eso tiene frente a tal instrumentalización política. Una emigración que, tanto en Europa como en EEUU, incluso en la mismísima Miami, ha participado en actos de homenajes póstumos al “Comandante”.

No es gratuito que este movimiento tenga poca visibilidad, pero no es un fenómeno nuevo. Desde hace años que se viene organizando y poco a poco ha ido ganando espacios pese a las dificultades que plantea la dinámica de la sociedad capitalista y la hostilidad de su política comunicacional respecto al “tema cubano”. Se impone pues una observación y reflexión sobre esta particularidad que traspasa y distingue el fenómeno migratorio cubano de otros.

Es evidente que la figura de Fidel levanta muchas pasiones. Y suele decirse que la pasión dificulta hacer una mirada y valoración objetiva de las cosas. Pero me pregunto si es posible una mirada desapasionada sobre Fidel y la Revolución. ¿Hasta dónde debe la pasión permear aquello que creemos? Para nosotros los cubanos es casi imposible, porque incluso fuera de Cuba se nos encara la demanda de una posición al respecto. – “¿Y tú… estás en contra o favor de Fidel?” “¿Eres castrista o anticastrista?” “¿Estas en contra o a favor del régimen?” – Es el tipo de preguntas que alguna vez se nos ha hecho, habida cuenta del lugar e “interés” que ocupa el llamado “asunto cubano” en los medios de comunicación a nivel internacional. La mayoría de ellos situados antagónicamente de lo que representan Fidel y la Revolución. No se puede descuidar este detalle y el peso que tiene sobre la población en general, y cómo estos condicionan negativamente la postura y el criterio de la sociedad sobre cualquier propuesta alternativa al modelo capitalista, pero también sobre la emigración cubana en particular. Posiblemente seamos de los pocos especímenes del planeta que residiendo en otro país se nos pregunta si estamos a favor o contra del presidente, y la política, del país de origen. No hay duda que nos encontramos ante una disyuntiva que no admite términos medios. Como si pesara sobre nosotros la sentencia shakespeariana: To be or not to be?

Si tenemos en cuenta el criterio extendido de que los cubanos no “emigramos”, sino que “huimos” (del “régimen castrista”), una manipulación que responde al interés del establishment occidental de formar un criterio monodireccional que busca confundir “régimen” con “dictadura personal/familiar” y politizar la emigración cubana, obviamente, culpando al “régimen dictatorial” de ello, la huida entonces se convierte en una gran ironía o fatalidad de la vida. Da igual el lugar donde estemos, Fidel y “el régimen” terminan siempre por alcanzarnos. Es decir, la “huida” lleva en sí el germen del fracaso y la humillación. Nos estigmatiza y condena a la condición de víctimas que lograron escapar del “horror”. ¿Cuál horror?, pues el que supone no ser una sociedad “libre” en términos del modelo hegemónico capitalista. Y claro, si esta es la opinión extendida sobre quienes hemos salido de Cuba, (de la que somos conscientes), quién se atreve a demostrar lo contrario cuando, por un lado, la situación nos desarma de antemano, nos deja a la defensiva, y por el otro, nos convierte en seres atrapados en el rol del victimismo y la pena. Sin duda, esta cuestión actúa subjetivamente en detrimento de nuestra condición y cualidad moral.

El caso más escandaloso de esta situación lo han vivido, hasta ayer mismo, quienes emigran ilegalmente a EEUU, ya que automáticamente se convertían en “exiliados políticos” o “disidentes” gracias a la conocida Ley de Ajuste Cubano (de 1966), que en su modificación de 1995 conocida como política de “pies secos-pies mojados”, eliminada por decreto presidencial por Barack Obama a una semana de la culminación de su mandato, les abría las puertas al “sueño americano” como a nadie en toda Latinoamérica. Una vez acogidos a ella, se regularizaba su estatus legal en ese país.

Sí. Dicha política sólo era aplicable a aquellos (cubanos/as) que lograran entrar ilegalmente a EEUU. No se concedía de forma regulada a través del servicio diplomático de este país en Cuba, donde a duras penas puede conseguirse una visa de tipo familiar. Tal como pasa con el resto de latinoaméricanos y ciudadanos “tercermundistas” en general. Por lo tanto, estábamos delante de toda una “invitación” a marchar por vías irregulares, dejando en una situación altamente peligrosa a quienes se embarcan en semejante aventura ante las mafias y el tráfico de personas. Hay que decir que el gobierno cubano siempre ha denunciado el carácter discriminatorio y criminal de esta ley, y siempre ha abogado por una solución regular al asunto, a pesar de las negativas constantes de la administración estadounidense al respecto. Con la derogación de esta política se pone fin a una injusticia y a un reclamo que para Cuba ha reportado una crisis migratoria importante, secuestros navales y aeronáuticos, además de actos criminales y perjuicios profesionales a través del programa Parole dirigido al soborno y deserción de médicos cubanos en misiones internacionales. Así de vil y cínica era la situación hasta hace apenas 24 horas. O te lanzabas al abismo (aceptando ser víctima de la “brutal dictadura castrista” que se pregona desde los voceros contrarrevolucionarios), o no hay paraíso prometido; cuando en realidad, prácticamente en la totalidad de los casos, se trata de una migración de tipo económico, que si de algo huye es de una situación de pobreza o de precariedad material y de recursos. De hecho, si algo deja evidencia esto y lo falso del mito al que nos referimos al principio es precisamente la eliminación de esta política.

En ese sentido la motivación es análoga a la de cualquier persona que emigra de los países pobres hacia los países ricos, circunscrita al creciente flujo migratorio de las últimas tres décadas, en un contexto de la globalización “neoliberal”. La diferencia (sustancial) con el resto de países pobres estriba en que la precariedad y pobreza económica de Cuba tiene su peso, casi absoluto, en un brutal bloqueo económico, comercial y financiero, que constituye el real y principal obstáculo para el desarrollo del país, más que la presunta inoperancia del modelo económico socialista, como se suele hacer ver. Pero bueno, volviendo a los “pies secos-pies mojados”, después de haber cruzado kilómetros y kilómetros, o atravesado el mar, de haberse jugado la vida y la de los suyos, quién no va aceptar un “premio” al que muchos otros igualmente aspiran (sin huir de ninguna “dictadura comunista”), después de sortear circunstancias duras, mafias, traficantes y demás criminales que se encuentran a su paso hasta la frontera. Incluso, hasta después de pasarla. A esa hora poco importan la conciencia y la moral, ni si los emigrantes de otros países no “gozan” de una Ley de Ajuste semejante que (dada la situación, a pesar de lo humillante, es todo un “lujo”) les regularice su situación legal una vez en suelo estadounidense. La experiencia del periplo es lo suficientemente extrema, en muchos casos, como para dejar espacio a conflictos de esa índole.

Pero a partir de ahora recibirán el mismo tratamiento que EEUU hace a los migrantes de otros países. Por otra parte, se les recibía como a “héroes” cuando la realidad, per se, además de humillarlos, los ubica en el terreno de los perdedores. Sobre todo porque en honor a la verdad ninguno de ellos ejerció jamás la rebeldía (ni los que llaman “disidentes”), o la oposición en Cuba, de manera que inspirara al resto de la ciudadanía en el empeño contra el supuesto sujeto/objeto de hostigamiento; como sí fue, por ejemplo, el caso del movimiento “26 de julio” comandado por Fidel contra la dictadura batistiana. Esto tiene su explicación en una “disidencia” oportunista, artificial, creada desde los EEUU (un plan desarrollado desde 1960, según documentos ya descalificados), de convicciones tragadas por la recompensa que le hacen llegar desde los fondos de la USAID y la NED (National Endowment for Democracy), y otras vías, por las cuales la CIA destina entre 20 y 30 millones de dólares anuales (datos que están a la vista pública en sus respectivos sitios webs) para programas de subversión en Cuba. Por lo tanto, sin autoridad moral e incapaz de ofrecer un programa ni una propuesta alternativa que no redunde en el neo-anexionismo a los EEUU. Es por eso que está mal llamada “disidencia cubana” se sienta como pez en el agua bajo su cobijo, desde donde se dedican, antes acomodados que atrincherados, a vender la imagen de su país como la de un pueblo desmoralizado por la reprensión y el miedo. Es decir, otorgan la propia condición desmoralizada, reprimida, cobarde y lastimera a sus compatriotas en Cuba, sencillamente, porque no hacen lo que ellos no pudieron. Sin duda, una mala praxis de conseguir apoyo interno para su “causa” contrarrevolucionaria. Esto solo confirma que no es ese, sino el apoyo de los EEUU el que buscan. En realidad, les puede el odio visceral a lo que el pueblo cubano en su mayoría representa.

Llamando las cosas por su nombre, esto no es ejercer la disidencia sino el “mercenaje”. Es servir de punta de lanza a los intereses de un país (enemigo) que nos hace la guerra (económica y sicológica) desde hace seis décadas, dentro de la lógica de “guerra no-convencional”, con el objetivo de destruir la Revolución con la cual alcanzamos, por primera vez, la libertad y la soberanía del país; y frustrar la construcción del socialismo porque constituye la garantía de su preservación. Eso es lo que está en juego. Una libertad y una soberanía que perviven gracias a la Revolución y por ella. Y no es que confundamos país (patria/pueblo) con “régimen” (modelo social/sistema), y viceversa, sino que son conceptos entramados subjetivamente, que configuran lo que somos. Al decir del sociólogo estadounidense Peter L. Berger: la identidad es un elemento clave en la realidad subjetiva, y como toda realidad subjetiva está en relación dialéctica con la sociedad. Es decir, toda creación de identidad está vinculada directamente con la estructura social donde se desarrolla, condicionada por procesos sociales concretos que a su vez la determinan, y viceversa.

No puede existir una cosa al margen de la otra, y en ello es importante el lenguaje y el papel que juega la comunicación dentro de esa construcción social. El lenguaje en un sistema capitalista es distinto completamente del que se emplea en uno de socialista (o anticapitalista), y por lo tanto operan de forma distinta en la configuración de las identidades, conformando también conciencias distintas sobre ellas. Desde ese punto de vista, y desde nuestra perspectiva histórica: patria, libertad, independencia, soberanía, próceres, Martí, Fidel, Revolución, proceso revolucionario, socialismo, pueblo soberano, etc… son elementos de la historia que confluyen en la creación de nuestra identidad nacional y cultural. Una identidad liberada y transformada gracias al triunfo sobre el viejo régimen oligarca y anexionista, representado en su expresión última en la dictadura de Batista.

¿Qué era ser cubanos/as, y qué es serlo desde entonces? He aquí la razón fundamental que afecta al cubano/a en su condición de inmigrante cuando se le cuestiona sobre Fidel y la Revolución. Su posición al respecto es también, irremisiblemente, su posición sobre su sentido de identidad y la conciencia que tiene de ella. Casi nada.

Defensa de la Moción contra el bloqueo de EEUU impuesto a Cuba.

El grupo parlamentario ICV-EUiA del Ayuntamiento de Sant Vicents dels Horts presentó una Moción de condena al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto injusta e ilegalmente por EEUU contra Cuba y que se encuentra vigente por más de 50 años. Este 20 de diciembre de 2016, correspondió su defensa frente a los miembros del Ayuntamiento y demás presentes en la sección plenaria.

La Moción fue defendida en el Pleno del Ayuntamiento por uno de los miembros de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí. Sin recibir señalamiento negativo alguno por los parlamentarios presentes, tuvo la aprobación de la mayoría, contando con una única abstención de un miembro independiente. Dicha votación demuestra claramente que hay un reconocimiento de lo criminal de tal política hostil, llevada a cabo por los diferentes gobiernos de EEUU, desde febrero de 1962.

Una política de agresiones y genocidio contra el pueblo cubano, sólo con el objetivo de derrocar el gobierno revolucionario, constitucionalmente elegido; así como borrar las conquistas sociales alcanzadas, las cuales son reconocidas por organizaciones internacionales como la FAO, UNICEF, UNESCO, OMS, etc., como otras instituciones de acción internacional. Logros alcanzados bajo este asedio económico y, que a su vez, no han sido logrados por otros países desarrollados, del llamado primer mundo, y con libres posibilidades de establecer y llevar a cabo relaciones comerciales.

Junto a la aprobación de esta Moción, en otros ayuntamientos de diversas localidades, dentro de Cataluña, el bloqueo han tenido también la aprobación de condena.

¡No al bloqueo contra Cuba!

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE CUBANOS EN CATALUÑA JOSÉ MARTÍ EN REFERENCIA A LAS AGRESIONES A LA CANCILLER VENEZOLANA DELCY RODRÍGUEZ.

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La guerra implementada contra el gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela se pone una vez más de manifiesto con las agresiones de las que fue objeto la Canciller venezolana Delcy Rodríguez, a la entrada del Palacio San Martín, sede histórica del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina. De igual forma procedieron contra el canciller de la República Pluricultural de Bolivia, David Choquehuanca.
Dichas provocaciones provinieron de funcionarios policiales de Argentina, donde el gobierno de Mauricio Macri se presta, como ya es común en gobiernos derechistas latinoamericanos, a seguir los dictados del imperialismo yanqui y extiende a sus tierras la guerra contra el pueblo venezolano y su legítimo gobierno.
La grotesca componenda de los gobiernos de Brasil, Paraguay y Argentina, en Triple Alianza, gestando un encuentro ilegal y a espalda de uno de sus integrantes (Venezuela), es una sucia “estocada” con toda la intensión de impedir que Venezuela asuma la presidencia pro témpore de Marcosur, como le corresponde.
En un principio Uruguay adoptó una posición bastante respetable, pero después el gobierno de Tabaré Ramón Vázquez Rosas sucumbió al concierto golpista.
Dicha actitud contra representantes oficiales de otros países es totalmente violatoria de los acuerdos establecidos en la Convención de Viena, en referencia a relaciones diplomáticas entre países.
Este tipo de actitud, denigrante para nuestros pueblos, sólo demuestra el bajo talante de los gobiernos que funcionan para los intereses imperialistas y los poderes financieros (el gobierno de Macri es un ejemplo claro), así como también por las élites oligárquicas golpistas (Paraguay y Brasil son ejemplos claros de esto último).
¿Molesta que la República Bolivariana de Venezuela disponga de políticas dirigidas al empoderamiento del pueblo venezolano, así como de programas integracionistas y de cooperación solidaria con otros pueblos hermanos, que no responda a los dictados del Tío Sam, que tengan la firme disposición de construirse un camino propio, optando por medidas de protección para su sociedad, en defensa al pleno derecho de su soberanía?
¿Molesta que la compañera Delcy Rodríguez, una mujer firme, decidida, responsable, culta, digna y con las agallas suficientes, sea quien les cante las verdades directamente a la cara al presidente de la OEA (eterno instrumento del imperialismo estadounidense) y a dirigentes de gobiernos serviles y/o golpistas?
No es aceptable este tipo de maniobras de golpes asestados continuamente hacia diversos campos políticos, económicos, gestados desde el seno mismo del imperialismo contra el pueblo venezolano, con el servilismo de la oposición venezolana y la derecha latinoamericana.
Extendemos nuestra más enérgica condena contra tales prácticas inconstitucionales, ilegales y violatorias de derechos, las cuales dividen, fragmentan nuestras instituciones regionales y las buenas relaciones entre nuestros pueblos hermanos. Y más aún cuando tales conductas impropias de funcionarios atentan contra la integridad de una persona como Delcy Rodríguez que es, demostradamente, una digna representante de la mujer latinoamericana de nuestros tiempos.
Siguiendo los pasos solidarios de nuestro apóstol, José Martí, en virtud de su llamado a la unidad de nuestra América, así como las enseñanzas y el legado de nuestro eterno Comandante en jefe, Fidel Castro, nosotros, junto con el pueblo y gobierno cubanos, apoyamos al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a su pueblo y a su soberanía.

Declaración de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí por la desaparición física del compañero Fidel Castro Ruz.

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Esta mañana nos dejó consternados la noticia del lamentable fallecimiento del compañero Fidel Castro.

Dedicó su vida a luchar por los desposeídos, por los desfavorecidos: los humildes; y no sólo en Cuba, también en el mundo. Puso toda su inteligencia, su salud y hasta su propia vida en función de liderar el proceso revolucionario que dio una palpable soberanía al pueblo cubano, que conquistó logros sociales con reconocimientos de organismos internacionales y por la puesta en práctica de valores humanistas y solidarios en diversos proyectos de alcance internacional; lo cual, logró darle verdadero sentido al vocablo de REVOLUCIÓN.

Ese complejo y difícil proyecto político y social, donde sólo con el digno ejemplo del compañero Fidel e inteligencia enriquecida con la participación del pueblo, ha permitido que la nación cubana resistiera, con decoro, todas las adversidades y obstáculos que el imperialismo (junto a sus lacayos) no repararon en interponer.

Muchos creyeron que la retirada de Fidel del gobierno, en el 2006 por problemas de salud, conllevaría al fin de la Revolución; y la práctica de 10 años después demostró que no fue así. La famosa pregunta sobre qué pasará cuando Fidel no esté en el poder se enmudeció hasta entonces. Ahora intentan, con otra rabieta de odio, resucitarla con su desaparición física; pero quienes viven de los impases anticubanos, volverán a sumirse en el fracaso cuando la cotidianidad les vuelva a recalcar la realidad que sigue vigente en Cuba: el socialismo.

Ni el imperialismo y sus serviles, con los más de 600 intentos de asesinatos, ni las muertes programadas como propaganda lograron apagar su vida; tampoco podrán apagar su legado… Fidel seguirá VIVO en el corazón de los pueblos, seguirá siendo magisterio necesario para los revolucionarios y las causas justas de hoy y mañana.

La Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí damos homenaje al ser humano, al combatiente, al líder, al auto crítico, al estadista, al compañero, al solidario, al amigo, a quien ha tomó el puesto de hermano, padre y abuelo de millones de cubanas y cubanos, al faro y guía de pueblos, al aguerrido e incorruptible antiimperialista, al Comandante, siempre en Jefe, Fidel Castro.

El dolor del pueblo cubano por la pérdida física de Fidel es nuestro dolor.

Tanto los miembros de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí como tantos/as cubanos/as en el mundo, hacemos nuestras las palabras del apóstol José Martí: “La muerte no es verdad si se ha cumplido bien la obra de la vida”.

#HastaSiempreComandante

¡Hasta la Victoria! ¡Siempre!

Frente al Consulado de EEUU en Barcelona #SolidaridadVsBloqueo

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Este 17 de Noviembre pasado, de 2016, compañeras y compañeros de la solidaridad, Defensem Cuba, nos postramos frente al Consulado de EEUU en Barcelona, Cataluña, para dejar constancia de nuestra denuncia contra el aún existente bloqueo económico, financiero y comercial impuesto ilegalmente por ese gobierno contra el pueblo cubano.
También demandamos el cierre total de la Base Naval de Guantánamo y la devolución de esa porción de territorio ilegalmente usurpado, la no injerencia en los asuntos internos de Cuba y, no menos importante, la liberación de Ana Belén Montés, encarcelada por preferir seguir su consciencia y ayudar a Cuba y no seguir los dictados de la política de agresiones dictadas por el gobierno de su país.
Poco a poco se abrirá paso la consciencia. Nuestra pequeña, pero vistosa manifestación, llamó la atención, viendo que disminuían la marcha de sus coches los conductores de paso y peatones; hasta quienes pasaban en autobuses se quedaban interesados en leer nuestras pancartas.
Seguimos levantando la voz, porque CUBA NO ESTÁ SOLA
 

#CubaVsBloqueo
#SolidaridadVsBloqueo
#CloseGitmo
#WeWantGuantánamoBack
#FreeAnaBelenMontes