“Rechazamos toda manifestación de quienes tratan de dañar la imagen de Cuba, acudiendo a discursos del odio, mentiras y difamaciones contra el pueblo y gobierno cubanos”

De la Directiva de Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí

Cuba, a partir de enero de 1959, fue cambiando todo su escenario interno, en lo político, económico, social, cultural, laboral, derechos y un largo etcétera que no es necesario mencionar y que se evidencia con las miles de conquistas alcanzadas, con el sudor, sacrificio y resistencia de todo un pueblo junto al gobierno del país.

El sistema político cubano, escogido y ratificado en más de una ocasión por el pueblo, ha recibido desde el exterior como respuesta, una política hostil y soporte de grupúsculos, que en su mayoría se destacan por una membrecía muy reducida, pero con claros actos delincuenciales. Estos grupúsculos, los cuales edulcoran bajo el eufemismo de disidencia, han sido asesorados y financiados desde el exterior, con claros objetivos de desestabilizar el orden público interno de Cuba, levantar falsas banderas de democracia, libertades y derechos, así como de servir de carnaza para una prensa provocadora y volcada al negocio de campañas de manipulación y tergiversación de la realidad cubana.

También ha habido gobiernos, incluso políticos, que se han prestado para servir de correo o trampolín de estos personajes, mercenarios, vividores de la financiación extranjera; lo más grave es que este tipo de acto está tipificado en Constituciones de muchos países como delito grave y es duramente sancionado, como también lo es en el caso de España.

Una vez más, dentro de Cuba, se da el caso de un reducido grupo que llaman “Movimiento San Isidro”, el cual cuenta con la complicidad de políticos de Estados Unidos de América (EUA) y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro. El objetivo del mismo es  crear un “conflicto social” que sea alimento mediático para generar una opinión adversa al sistema político cubano y, así, seguir justificando un criminal bloqueo económico que intenta estrangular a la familia cubana y, por ende, viola los derechos del pueblo a tener un desarrollo económico normal.

En nueva orquestación mediática, ciertos grupos de cubanos/as en el exterior, tratan de secuestrar la opinión pública, adjudicándose el derecho de hablar en nombre de la comunidad cubana en el exterior. Pero téngase claro ¡NINGUNO TIENE FACULTAD Y MUCHÍSIMO MENOS LEGITIMIDAD PARA HABLAR EN NOMBRE DE LA COMUNIDAD CUBANA!

Es inaceptable que se aboguen tal derecho, cuando están pidiendo la intromisión de otros gobiernos, organizaciones y entidades del exterior, para que brinden apoyo al “Movimiento de San Isidro”, en clara violación de las leyes internacionales y de los principios de respeto que deben existir entre países; a sabiendas, que la solicitud de apoyo es para un fabricado “movimiento” (de sólo 14 personas), encabezado por un elemento con amplio expediente delictivo y que recibe orientaciones de terroristas radicados en EEUU, muy reconocidos por financiar acciones violentas contra establecimientos en Cuba.

Por lo anterior, deseamos expresar que la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí, que agrupa a numerosas cubanas y cubanos residentes en Cataluña, que trabajamos por mantener vivas nuestras raíces y nuestra identidad, que nos sentimos acogidos y que formamos parte de esta sociedad en la cual vivimos, damos nuestro total rechazo a toda manifestación de quienes tratan de dañar la imagen de Cuba, acudiendo a discursos del odio, mentiras y difamaciones contra el pueblo y gobierno cubanos. Este tipo de maniobra, propagada por desarraigados, no debe aceptarse y menos convertirse en la matriz de opinión en los círculos políticos regionales y estatales en España.

De igual manera, condenamos el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto de manera criminal contra Cuba, como también rechazamos cualquier tipo de intervencionismo (militar o político) que estos grupúsculos de delincuentes y auto-marginados solicitan a EEUU.

Como parte de la comunidad cubana que somos, respetamos al pueblo del Estado español y apoyamos las relaciones políticas, sociales y económicas entre nuestros dos países, basadas en la cooperación, el respeto mutuo, la no injerencia y en el respaldo al Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación impulsado con la Unión Europea.

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