Latinoamérica en Martí en el 166 aniversario de su natalicio

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Un día como el de hoy, en el que celebramos el 166 aniversario del natalicio de nuestro apóstol, resulta imperativo abordar y retomar su visión latinoamericanista. José Martí construyó una idea de identidad latinoamericana bajo la premisa de la supervivencia de los países de Nuestra América, que por un lado debían liberarse de la tradición eurocentrista de la antigua metrópoli, y por el otro, defenderse de la amenaza de nueva dominación imperial que representaban los EEUU.

Resulta pertinente señalar que la original perspectiva desarrollada sobre su latinoamericanismo fue producto tanto de su agudeza intelectual, por nutrirse de las más variadas lecturas que lo adentraron en el conocimiento de la historia de nuestros países, como de sus vivencias que recogió sobre la realidad de las sociedades donde radicó, en periodos intermitentes, particularmente de México, Guatemala, Venezuela, Santo Domingo, Jamaica. En sus estancias aprendió́, enseñó y divulgó informaciones, interpretaciones y reflexiones sobre una amplia gama de tópicos, pues se desempeñó como periodista, profesor y editor.

Es decir, Martí desarrolla una forma nueva de entender la realidad latinoamericana, lejos del chovinismo y la superficialidad folklórica, desde una perspectiva emancipadora, de liberación y verdadera independencia, a partir de la propia experiencia de vida. Para ello plantea la necesidad de una integración entendida desde la riqueza cultural del continente, que ya contaba con capacidad sobrada para generar una identidad propia desde esa base diversa. De ahí su concepto imbricado de patria y humanidad.

La unidad de los países latinoamericanos es, desde entonces, una premisa imperiosa, no solo por una cuestión cultural, sino también política y económica. Es a partir de aquí que se engarza la visión por la independencia de Cuba, como símbolo de la lucha para la liberación de toda América Latina. Precisamente es una relación que nace con Martí. Y lo podemos ver cuando él dice:

 […] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlode impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso […]

Consecuentemente su pasión emancipatoria por Cuba, como todo un visionario, lo era por América Latina también. Su pensamiento expresa y tiene como norte el espíritu latinoamericano, de ahí que se planteara como su razón de vida colaborar en la liberación total de los países de Latinoamérica. De hecho, es a partir de José Martí que al latinoamericanismo, como concepción teórica, le es inherente su orientación liberacionista. Para comprenderlo, desde los planteamientos de nuestro prócer, resulta pertinente ampararlo en el conocimiento del pasado.

Para José Martí es vital conocer el pasado de los pueblos latinoamericanos con el propósito de extraer enseñanzas. Su apreciación positiva por el conocimiento del pasado le sirvió de base para explicar la necesidad de alcanzar una mejor comprensión del legado de la humanidad y de nuestras sociedades, de modo que concibiera así a la historia como una verdadera maestra de la vida.

Sus aportes al respecto y la pertinencia de divulgar y transmitir ese conocimiento a la niñez, en particular, los sintetizan varios de los textos que componen “La edad de oro”. En efecto, Martí elevó el conocimiento histórico a la categoría de principal herramienta intelectual para forjar identidad y cultivar valores humanistas en los seres humanos a partir de la infancia, que es precisamente la edad de oro de mujeres y hombres.

Por eso hoy, en un contexto de rabiosa actualidad, en el que los gobiernos progresistas y revolucionarios de varios países hermanos están sufriendo duros golpes y reveses por el Imperialismo estadounidense, se hace urgente recordar esa visión y ese compromiso por la patria latinoamericana. Nuestra madre América, casi a 124 años después de la caída en combate de nuestro apóstol, continúa siendo ultrajada, de una forma o de otra, por las mismas potencias de entonces: Europa y sobre todo el vil vecino del Norte.

Hoy más que nunca es necesaria la lucha por la que vivió y murió nuestro gran José Martí. Hoy sigue siendo de vital importancia su visión latinoamericanista e integradora. Y recordar que nuestro compromiso, como cubanos y martianos, debe seguir siendo el compromiso por la liberación, la emancipación, la unidad y la fraternidad de todos los pueblos del mundo. Sobre todo los de América Latina, porque somos hijos e hijas de una misma patria. La que Martí nos enseñó a llamarle: Nuestra América.

¡Viva nuestro apóstol e insigne héroe nacional, José Martí!

¡Viva Nuestra América soberana y libre del yugo imperialista!

Patria es humanidad! Y desde esa premisa alzamos nuestra voz, hoy y siempre, desde cualquier parte del mundo en donde estemos los cubanos y cubanas dignos, para decir:

¡Patria o muerte! ¡Venceremos!

Asociación de cubanos y cubanas en Cataluña José Martí.

Barcelona. 28 de enero de 2019.

Nuestra américa rebelde

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