IV ECRE Taller: “CUBA Y SU EMIGRACIÓN (Resumen y Conclusiones).

TALLER Emigración y Revolución (1)

IV Encuentro de Cubanos Residentes en España

PANELISTAS: Adel Pereira (Presidente de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí), Lázaro Orama (Cubainformación) y como moderadora estuvo Irina Esnart (ACCJM).

Resumen del Taller:

Uno de los grandes entramados que se cierne sobre la migración cubana, distinguiéndola de otras, es el mito “emigrante cubano=disidente”, en el que los grandes medios de comunicación internacionales, adversos a la Revolución, tienen toda la responsabilidad por la manera de tratar “el tema cubano”.

Posiblemente seamos de los pocos especímenes del planeta que residiendo en otro país se nos pregunta si estamos a favor o contra del presidente, y la política, del país de origen.

Si tenemos en cuenta el criterio extendido de que los cubanos no “emigramos”, sino que “huimos” del “régimen castrista”, una manipulación que responde al interés del establishment  occidental de formar un criterio monodireccional que busca politizar la emigración cubana, obviamente, culpando al “régimen dictatorial” de ello, estamos ante una situación que profundiza nuestra vulnerabilidad como inmigrantes, nos desarma de antemano, nos deja a la defensiva, y por el otro, nos convierte en seres atrapados en el rol del victimismo y la pena.

Esto parte de la base de que el lenguaje juega un factor decisivo en la construcción social de la realidad, que a su vez ejerce un factor determinante en la configuración de la identidad del individuo y de la sociedad. El lenguaje en un sistema capitalista es distinto completamente del que se emplea en uno de socialista, y por lo tanto operan de forma distinta en la configuración de las identidades, conformando también conciencias distintas sobre ellas. Desde ese punto de vista, y desde nuestra perspectiva histórica, la creación de nuestra identidad nacional y cultural, es liberada y transformada gracias al triunfo sobre el viejo régimen oligarca y anexionista, representado en su expresión última en la dictadura de Batista. ¿Qué era ser cubanos/as, y qué es serlo desde entonces?

He aquí la razón fundamental que afecta al cubano/a en su condición de inmigrante cuando se le cuestiona sobre Fidel y la Revolución. Su posición al respecto es también su posición sobre su sentido de identidad y la conciencia que tiene de ella.

Cuando hablamos de migración, la reorganización de la personalidad tiene que ver fundamentalmente con los vínculos de la persona con su país de origen, que han sido elaborados en las primeras etapas de la vida y que constituyen un pilar fundamental en la estructuración de la personalidad y la identidad. Si tenemos en cuenta la necesidad constante de la migración (en general) de no perder de vista los referentes culturales y nacionales que nos han definido desde el nacimiento mismo, un ejercicio de evaluación que hacemos prácticamente por ósmosis, aquí la emigración cubana (en particular) choca con una cuestión que no es para nada de importancia menor, ya que la construcción de nuestra identidad se ha desarrollado dentro del marco de un proceso revolucionario que también devino en socialista.

Quiere decir esto que la percepción sobre los valores, códigos y demás categorías sociales que pesan sobre la conducta de una sociedad concreta, dígase: poder, gobierno, democracia, derechos, deberes, educación, política, lenguaje, comunicación, relaciones interpersonales, sexualidad, género, solidaridad, altruismo, voluntad, historia, pueblo, soberanía, libertad, desarrollo, empresa, valor, tiempo, etc…, han estado bajo un proceso de transformación, reestructuración y re-configuración, que en el caso de Cuba nada tienen que ver con los que existían antes de 1959.

Pero ¿qué pasa cuando descubrimos que en el país receptor existe una elaboración predeterminada de lo que somos (o debemos ser), muchas veces prejuiciada por el origen cultural, religioso, de raza, etc…?

Es aquí donde la migración cubana se encuentra con los efectos nocivos de una retórica que nos define de forma adversa, no sólo de cara al país receptor, sino de cara a nosotros mismos como migración. Esto nos lleva a la inaceptabilidad del contexto político-social en el que se han formado nuestros referentes identitarios desde la infancia, planteando un plus a nuestro conflicto de identidad como migrantes. Se suma otro factor discriminante a los antes mencionados: el rechazo al carácter ideológico de nuestra construcción identitaria.

Es importante que la migración cubana tome conciencia de esta situación para sobreponerse y pueda ver las causas reales que atentan contra su identidad, y la agresividad que supone el discurso “anticastrista” contra su integridad moral. Mirar nuestro origen y nuestro pasado libre de la toxicidad (prejuicios y perjuicios) que supone para nosotros la retórica contrarrevolucionaria es una cuestión vital para nuestro proceso de restitución como personas plenas. Es decir, recuperar nuestra capacidad de empoderamiento.

En la medida que vayamos reconociéndonos en los valores y preceptos en los que crecimos, iremos restableciendo nuestros nexos a la par que la capacidad de entendernos y aceptarnos tal y como somos, no sólo en lo personal sino también como comunidad, como pueblo y como nación. Y expresarlo sin que esto represente una vergüenza sino todo lo contrario.

Artículo de referencia:
“Fidel y la Revolución en la emigración cubana” (I):
https://accjosemarti.wordpress.com/2017/01/15/fidel-y-la-revolucion-en-la-emigracion-cubana-ladisyuntiva-de-ser-o-no-ser-i-parte/
“Fidel y la Revolución en la emigración cubana” (II):
https://accjosemarti.wordpress.com/2017/02/09/fidel-y-la-revolucion-en-la-emigracion-cubana-ladisyuntiva-de-ser-o-no-ser-parte-ii-final/

Conclusiones:

Elevar el trabajo de las Asociaciones y la Federación, en cuanto:

  1. Desmitificar el concepto de emigración como sinónimo de disidencia, fenómeno que ocurría, no sólo fuera, sino dentro de Cuba y aumentar la retroalimentación del gobierno con la emigración, tanto en la esfera económica como profesional.

  2. Trabajar en conjunto las Asociaciones con los consulados con el objetivo de poder dar a conocer, divulgar y explicar todos los procesos, acciones y trámites que se pueden realizar con los consulados.

  3. Utilización de los mecanismos jurídicos para hacer llegar nuestras inquietudes migratorias, lo cual sirvan de aportes para fundamentar el establecimiento de convenios laborales bilaterales y los posibles cambios de la Ley de ciudadanía, utilizando como canal el Ministerio de Relaciones Exteriores y consulados.

  4. El trabajo de sensibilización de las Asociaciones para romper con estereotipos de nuestra emigración y siendo conscientes nosotros mismos del lenguaje que usamos, para no caer en la trampa de la manipulación política (“Yo me fui”, “Yo salí”, otras).

  5. Mayor utilización de los medios de comunicación y de los canales digitales para aumentar la propaganda de los eventos de cubanos y para promulgar la labor de nuestra Revolución y proceso revolucionario.

  6. LA PALABRA DE ORDEN “PACIENCIA”

  7. Cerramos con la frase a la inversa “No preguntes qué hace tu país por ti, sino qué haces tú por él”.

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